No sé si corría el año 2007 o era demasiado ron con coca-cola el que me había envenenado ya media parte de la cabeza, pero sé que era por aquel entonces cuando unos pocos, haciendo mucho ruido, encabronábamos al silencio con nuestras notas más acordes. La verdad es, y todo sea dicho, es que siempre me ha dado un poco igual el "qué dirán" de los tontos de baba por eso desnudaba mi alma más secreta en casa intento de afinarme la voz. Esto no es la historia de un grupo de música cualquiera, esta es la historia de los Zozovra, un grupo que aún ya sin estar revueltos, siguen sentando al mismo dios en cada asalto a un papel. Creo que es de merecer y ser bien avenido, el recordar a cada uno de los que en su día fueron, no los amigos que tuve y tengo, si no, y más importante, los ratones de mi feria.

Creo que nadie podrá inventar nunca un lema tan sumamente personal que fue nuestro en un par de segundos. Quise resolver el enigma de mis incertidumbres y descubrí una feria ambulante que vendía ilusiones en forma de ratones, casi todos, con sombrero.

Aún recuerdo con lágrimas en el pecho los momentos vividos en un par de metros. Supongo que quisimos correr demasiado sin haber aprendido a andar. Por un lado estaba la mirada al éxito que, sin duda, con su bajo, hubiérams conseguido. Por otra la de hacer las cosas como "barriendo pa´ casa". Al final, las dudas, los tiempos, las tormentos, las borracheras de ensoñación y una guitarra aparcada en una esquina de mi ratonera, hicieron que desapareciera poco a poco del empuje que quizá yo mismo había creado. Y si, allí los dejé, con mas arte que el copón bendito y un sinfin de preguntas que nunca se atrevieron a hacerme. Hoy mismo, a día de hoy mismo, son una familia que disparan espuma a bocajarro.

He seguido escribiendo y se me llena la boca cuando digo que si lo he seguido haciendo es porque de algún modo nunca dejé Zozovra. Escribo para nosotros, porque somos nosotros quien escribe por mi. Este cuaderno tenía que tener un comienzo y no encontré mejor comienzo que la historia de estos ratones con sombrero, estos cabrones con pintas de señor que deambulan por el mundo, sin mas ni mas, sin tón ni són. Estos ratones de la feria que se llevan en el corazón.

"Si tu no estás se me cae el mundo
cielo a cielo, lágrima a lágrima,
y me vomitan las buenas intenciones,
los sueños de colores que se esfuman,
tontos y desaboridos a llorar a otros rincones..."